miércoles, enero 20, 2016

Fangirl

Aunque Rainbow Rowell no escribe únicamente literatura juvenil, sí que se ha ganado el corazón de muchos lectores de este género gracias a libros como Eleanor & Park, Fangirl o más recientemente Carry On. Es fácil encariñarse con las historias de Rowell gracias a su forma de narrar, muy dulce y natural, y en el caso de Fangirl, porque su protagonista es absolutamente cercana.

Cath es una fangirl. Es muy, muy fan de una serie de libros muy popular, Simon Snow  (vendría a ser el equivalente a Harry Potter, aunque HP existe en este universo), y está metida en el fandom hasta el fondo: se ha leído todos los libros, ha visto todas las películas, su habitación está llena de todo tipo de merchan relacionado, tiene pósters y dibujos exclusivos, y escribe fanfic sobre Simon y Baz (el Harry/Draco, para que nos entendamos) porque adora esa pareja con toda su alma. ¿Qué importa que en los libros se lleven a matar y ambos estén enamorados de la misma chica? En su mundo, eso es lo de menos.

Las historias que escribe Cath siempre han sido populares entre los lectores de fic, pero la que está escribiendo ahora, Carry On, Simon, se ha convertido como en un estandarte del fandom. Tiene cientos de miles de visitas diarias y Cath siente la responsabilidad de darle un buen final a la historia y al romance entre Simon y Baz antes de que salga el octavo y último libro y el canon lo cambie todo. Para Cath, escribir sobre su pareja favorita lo es todo; le ayuda a olvidarse de su ansiedad, de su soledad, y cada vez que se sienta en su ordenador, se mete en un mundo familiar, reconfortante y que le hace más feliz que nada.

Ahora Cath acaba de empezar en la universidad, y aunque ella siempre había dado por sentado que compartiría habitación con su hermana gemela Wren, resulta que esta quiere más libertad, conocer gente, por lo que Cath se encuentra conviviendo con una extraña, viendo al excesivamente simpático novio de esta a todas horas, y aprendiendo a arreglárselas ella sola después de distanciarse de una hermana que ya no parece tener nada en común con ella.

Fangirl relata el primer año de universidad de Cath, su crecimiento personal y sus cambios en la dinámica familiar con el distanciamiento de su hermana y su preocupación por su padre, que por primera vez se ha quedado solo. Cath es un tipo de personaje que es posible que irrite a cierto tipo de lector, porque es muy insegura, llora mucho y algunas de sus actitudes parecen muy infantiles. PERO para los que somos como Cath, su personalidad es increíblemente realista; a quien no sufre ansiedad ni fobia social le parecerá absurdo que Cath tarde un mes en ir a la cafetería de la uni por no preguntarle a nadie dónde está, pero, creedme, esas cosas le pasan a algunas personas y es muy, muy difícil navegar por la vida cuando cualquier cosa que se salga de tu zona de confort te provoca unos nervios y una ansiedad terribles. Rowell describe de una forma maravillosa todo lo que siente Cath, una chica terriblemente afectada por el abandono de su madre y la enfermedad mental de su padre, y lo trata todo con una sensibilidad increíble. Una de las cosas que más me gustaron fue que Rowell no te vende una "cura milagrosa" a los problemas de Cath. Evidentemente que el amor la ayuda, le hace tener más confianza en sí misma, pero no cambia de la noche a la mañana y se convierte en una persona totalmente asertiva y sin miedo a nada. No, a la hora de la verdad, Cath crece como persona pero sigue siendo ella misma. Sigue siendo esa persona a la que se le contrae el estómago cuando tiene que afrontar algo nuevo y desconocido y sigue siendo esa fangirl que ama Simon Snow y ama escribir fanfic.

También me encantó toda el conflicto que tiene Cath con su curso de escritura, las discusiones con su profesora sobre el fanfiction (la primera bronca me dolió hasta mí, pero entiendo que en un curso de escritura no puedes presentar un fanfic; fue muy ingenuo por parte de Cath), asumiendo que a ella lo que realmente le hace feliz es escribir Simon Snow, las historias originales no le llenan tanto. Es un punto importante del libro y le agradezco mucho a Rowell que la conclusión no fuera "para madurar debo dejar el fanfic" porque el fanfic, para muchas personas, es realmente importante.

Durante todo el libro me convencí que Rowell había sido escritora de fanfic o al menos había hecho muy buena investigación sobre el tema porque cualquiera que esté metido en este mundo se sentirá muy identificado con Cath, y más en su caso que escribe slash o lo que es lo mismo romance entre personajes masculinos que la mayoría de las veces no son homosexuales en su obra de origen. Me pasé todo el libro pensando "yo soy igual", "yo pienso lo mismo", "yo hago lo mismo", sobre todo hacia el final cuando Cath explica que en el momento que ella decidió que Simon y Baz se amaban, ella creó su propio mundo con sus propias reglas y que era su responsabilidad que llegaran a donde tenían que llegar: a la redención de Baz (porque la autora lo trata mal y no lo hará jamás, me encanta la puya a JKR), a estar juntos, y a ser felices el uno con el otro, porque es así como debería ser. Y que luego a veces cuando se lee el libro de verdad, se olvida de que realmente no están enamorados, porque ella lo tiene tan interiorizado que es que es verdad. Cualquiera que ame tanto a una pareja como para escribir fanfic de ellos, o leerlo, sabrá que esto es así. 

Al final del libro Rowell explica que fue lectora de fanfiction, de Harry Potter como cabía esperar (no especifica pero es obvio que se refiere al Drarry fic), y que al empezar a meterse en este mundo le fascinó tanto que por eso se decidió a escribir Fangirl. Le llamó mucho la atención cómo millones de personas en todo el mundo dedican horas y horas a escribir sobre personajes que aman y a darles sus propios giros, a crear como decía Cath sus propias reglas, a tomar prestados unos personajes y unos mundos determinados y hacerlos tuyos de alguna manera. Le pareció muy interesante que muchos escritores futuros habrán comenzado a escribir a través del fanfic (que suele ser ideal para empezar a pulir tu estilo, ver qué falla y qué no, recibir feedback y mejorar), y le pareció todavía más interesante que muchos otros escritores de fic jamás tengan intención de escribir de forma profesional, tienen sus propios trabajos y simplemente escriben y leen fic como hobby. Y, tengo que decir que, en mi experiencia, hay fanfics absolutamente increíbles por ahí que le dan mil vueltas a la serie o película original, nada que ver con los fics horrendos que se han publicado como Cincuenta Sombras de Grey.

Tampoco puedo olvidarme del romance porque la historia de amor entre Cath y Levi es preciosa. Levi es uno de los mejores intereses románticos que he leído en mucho tiempo, un chico majísimo que siempre tiene una sonrisa en la boca y que es amable con todo el mundo y que se esfuerza en todo momento por meterse en el mundo de Cath para entenderla y estar cerca de ella y que no quiere cambiarla ni presionarla ni nada parecido. ESTO es un love-interest como dios manda. Además, también es de agradecer que la historia también le de mucha importancia a la amistad, y aunque el romance con Levi es un pilar importante de la trama, también lo es la evolución de su relación con su hermana Wren y con su compañera de habitación Reagan.

Fangirl es un libro sumamente adorable con muchos guiños al fandom que disfrutarán sobre todo aquellos que escriban o lean fanfic. Es un libro bastante azucarado y que entiendo que puede ser un poco pesado para los que gusten de protagonistas más decididas pero para aquellos que busquen una historia dulce de amor y crecimiento personal (el llamado coming of age) que te deje con una sonrisa, Fangirl es ideal. Lo único que me da pena es que no existiera cuando yo tenía dieciocho años, porque me hubiera ayudado mucho leer a una protagonista exactamente igual que yo. 

Intercalados entre los capítulos Rowell mete fragmentos de Simon Snow y de los fanfics que escribe Cath. Además Cath lee entero uno de sus fanfics a Levi, por lo que llega un momento en el que te acabas enamorando de Simon y Baz y te quedas con ganas de saber más de ellos. Desgraciadamente Simon Snow no existe (o afortunadamente, porque sería igual de frustrante que con el Harry/Draco, ¿no?) PERO la misma Rowell se enamoró tanto de Simon y Baz que escribió su propia historia sobre ellos. Me alegro de haber leído Fangirl ahora y no cuando salió porque ya tengo esperándome en mi estantería Carry On y sé que lo voy a disfrutar todavía más.    

Nota: 8.5

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